miércoles, 13 de abril de 2016

El vigilante que se lio a tiros en el atunero recibió un curso de dos tardes antes de embarcarse

SUCESO: Mató a jefe de seguridad del barco y se suicidó
El vigilante que se lio a tiros en el atunero recibió un curso de dos tardes antes de embarcarse

Fuente: elmundo.es - LAURA GARÓFANO - 13/04/2016 03:13

Juan José Vera, el vigilante de seguridad que acabó a tiros con la vida de su superior en el atunero vasco Txorri Gorri el pasado fin de semana, realizó a primeros del mes de diciembre de 2015 el curso homologado de protección marítima.

La empresa SegurIbérica impartió el curso en Madrid, un curso de capacitación "homologado", y con "prácticas antipiratería a bordo" y "asesoría en la adopción de las BMP4", que son los protocolos de actuación de seguridad en alta mar. También la formación comprendía "entrenamientos con fuego real", según reza en la web de la empresa. Sin embargo, dos compañeros de Juan José Vera en ese mismo curso atestiguan que el curso, realizado a primeros de mes de diciembre "condensó en 10 horas lo que se debía hacer en 40", y se realizó en dos tardes, a razón de cinco horas por día. "No se hizo ni test psicológico, ni test de drogas, ni entrenamiento en el uso de armas, hasta el punto de que en la primera tarde preguntaron si había alguno que tuviera puestas las vacunas y si tenía la licencia de armas en vigor, y allí mismo, uno que dijo que tenía ambas cosas, fue informado de que podía embarcar al día siguiente" sostiene Jaime, un nombre ficticio, ya que aun se encuentra en plantilla de la empresa y teme represalias.

A su juicio, el curso, impartido por dos militares en excedencia contratados por la empresa, que tuvieron que condensar las horas de formación fue "una pantomima, porque lo que de verdad ocurría es que necesitaban gente con urgencia para la seguridad de los barcos". Álvaro, cuyo nombre es igualmente ficticio, también coincidió en aquel curso tanto con Jaime como con Juan José Vera. "Las vacunas te las exigen, porque si no, no pasas de los controles". Más allá de las vacunas y del permiso de armas, corrobora que en ese curso no se realizaron "ni prácticas con armamento, ni test psicológicos".

Jaime indica que sabe de un formador "que se quejó a la empresa diciendo de que lo que hacían no era un curso, y al mes lo echaron". Antes, los criterios de selección se regían por un currículum que recogiese de manera acreditada, más de 5 años de en las Fuerzas Armadas, experiencia en misiones internacionales y licencia de armas. "Si cumplías todos esos requisitos, como en el caso de Juan Manuel Marchante, tras entrevistarse con el Jefe de Protección Marítima, te evaluaban psicológicamente, y si superabas la evaluación pasaba al curso de capacitación, de 5 días de duración". Este proceso de selección fue el que superó Juan Manuel Marchante en 2009.

"Problemas desde el primer mes"

Vera Carrillo embarcó a finales de la primera semana de diciembre de 2015. Jaime asevera que Juan Manuel, al que conocía desde hacía 20 años y que compartían haber pasado por Infantería de Marina, "me llamó antes, porque estaba en tierra, y me preguntó que quién venía al Txorri Gorri. Yo le dije que Juan José, un tío aparentemente normal". En febrero, Jaime, contratado como seguridad por SegurIberica pero en otro atunero vasco, coincidió con Juan Manuel en las islas Seychelles. "Ahí Juan Manuel ya me contó que en el primer mes Juan José había dado problemas y que no estaba bien, por lo que hizo un primer informe negativo y lo envió por correo electrónico a la empresa". Ese informe negativo, según Jaime, se debió a que Juan José Vera "montó el arma para disparar a un pesquero, y pese a advertírsele que no lo hiciera, no se bajaba del burro. Decía continuamente que él estaba allí para matar piratas".

En Seychelles, Jaime asegura que Juan José "era un tipo muy callado, retraído en las reuniones, como metido en su mundo". Definitivamente "no estaba bien, al parecer se había divorciado hace poco, con hijos de por medio". Preguntaba "cosas raras, que no venían a cuento. A mí nada más verme me preguntó si me iba bien con mi jefe de equipo, dejándome más o menos claro con esa pregunta que con el suyo, con Juan Manuel, estaba teniendo roces, y no le contesté. No me pareció de recibo". Después de esos días en Seychelles, Jaime ya no volvió a ver a Juan Manuel. "Me enteré que los problemas con Juan José Vera habían continuado, y que incluso le dijo al patrón de su barco que estaba pensando en retirarle el acceso al armamento a Juan José".


Fuentes de la familia declararon el lunes a EL MUNDO que tenían conocimiento de que Juan Manuel Marchante había notificado a la empresa en varias ocasiones de que Juan José Vera era "inestable" y que "no estaba bien" para que procedieran a desembarcarlo. Juan Manuel Marchante tenía previsto desembarcar y llegar a España mañana miércoles, para estar a tiempo para la comunión de uno de sus dos hijos, prevista para este fin de semana en San Fernando (Cádiz). No pudo ser. Seis días antes, Juan José Vera le disparaba en el atunero acabando con su vida, para después suicidarse.

"Métete para adentro, que para ti también tengo"

Según ha podido saber El MUNDO por fuentes cercanas, ese día, Juan José "lo estaba esperando con el arma. Le disparó en el pecho cuando subía por la escala". Al oír el disparo, el patrón del Txorri Gorri corrió a socorrer a Juan Manuel, pero Juan José le espetó "métete para adentro, que para ti también tengo". Luego remató a su superior en el suelo con dos disparos más. El tercer vigilante del barco, desarmado, se acercó a tranquilizarlo y a tratar de mediar. Y fue allí, en la misma cubierta de botes, donde Juan José se sentó sobre una estacha y se quitó la vida. La tripulación del Txorri Gorri, tras el suceso está "impactada, en estado de shock".

Juan José Vera "no era militar", a diferencia de muchos de los profesionales que se embarcan como seguridad profesional privada en los pesqueros que faenan por el Índico para defenderse de los ataques piratas. Su único contacto con el ámbito militar "fue que hizo la mili en los años 80, pero nada más". Para Jaime, lo sucedido "ha pasado en el Txorri Gorri en el extremo más grave, pero la realidad es que antes, los sueldos eran mucho mejores, lo que provocaba que muchos militares se cogiesen una excedencia.

En 2013, los sueldos "rondaban los cuatro mil euros, y ahí ya habían bajado en torno a los mil euros". Actualmente, los sueldos rondan los 3.100 euros de los jefes de seguridad y los 2.800.


"Un servicio profesional tan especial hay que pagarlo, y si se bajan los sueldos, a los militares, mejor formados y acostumbrados a manejar armamento, a trabajar bajo presión y a misiones internacionales estando embarcados ya no les interesa, y pasa lo que pasa", sentencia Jaime, que afirma que el noventa y cinco por ciento del personal "es gente muy curtida y profesional que se juega la vida todos los días. Por una mala selección no debe juzgarse a todo un colectivo".