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martes, 22 de noviembre de 2016

Percepción de la Seguridad Privada en España

Cuatro de cada cinco españoles se siente más seguro en los lugares en los que hay presencia de vigilantes de seguridad privada

Aproser presenta los resultados del estudio sobre la percepción de la Seguridad Privada en España

Fuente: interempresas.net - 21/11/2016

  • El 64% de los ciudadanos considera adecuada una mayor presencia de Vigilantes de Seguridad en calles y zonas comerciales.

  • La percepción sobre los Vigilantes de Seguridad ha mejorado en los últimos años, según el 62% de los españoles.


  • El 72% considera adecuada la mayor presencia de Seguridad Privada en infraestructuras críticas, ante el incremento de la amenaza del terrorismo internacional.


  • En cuanto a la protección jurídica, el 53% intuye que la ley no protege lo suficiente a los Vigilantes de Seguridad.


  • Casi tres de cada cuatro encuestados, el 72%, cree que no hay suficientes Vigilantes por habitante en España y considera que habría que acercar su número a la media europea.


Aproser, Asociación Profesional de Compañías Privadas de Servicios de Seguridad, ha presentado los resultados de un estudio sociológico sobre la percepción de la Seguridad Privada en España, elaborado por Canal Sondeo.

El estudio ahonda en los aspectos esenciales que inciden sobre la Seguridad Privada en España. Así, aborda temas como son la percepción y valoración del cometido de los vigilantes de seguridad, los lugares en los que la Seguridad Privada debería consolidar o incrementar su presencia, la protección jurídica y el reconocimiento social de los profesionales o los criterios de contratación de los servicios de Seguridad Privada.

Una de las principales conclusiones que se extraen del estudio es que cuatro de cada cinco españoles se siente más seguro en los lugares en los que hay presencia de vigilantes de seguridad, concretamente el 79% de los encuestados opina que se siente muy seguro o bastante seguro.

Asimismo, los encuestados se pronuncian sobre en qué lugares incrementar la presencia de los vigilantes de seguridad.

En concreto, el 64% de los encuestados considera adecuada una mayor presencia de vigilantes en calles y zonas comerciales, priorizando su asistencia en horario comercial, el 48%.

Por otro lado, el 45% opta por solicitar mayor presencia de Vigilantes en calles de ciudades en general y el 43% en las calles y barrios en los que residen. También valorarían positivamente que hubiera vigilantes de seguridad en otros espacios como centros escolares (colegios, institutos y universidades) y en parques y jardines.

En este sentido, España cuenta con una media de un vigilante por cada 600 habitantes, mientras que en Europa es uno por cada 250 habitantes. Ante estos datos, el 72% de los perfiles contrastados cree que no hay suficientes vigilantes por habitante en España y que es necesario asemejar el dato a la media europea. A este respecto, más de la mitad de los encuestados, el 57%, no sustituiría a los Vigilantes por personal de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en determinadas funciones como los controles de acceso.

Con respecto a la percepción que tiene el ciudadano sobre el Vigilante de Seguridad Privada, cabe destacar que el 62% valora como buena o muy buena esta figura, mientras que sólo el 5,7% manifiesta una opinión negativa. Además, aunque para la gran mayoría de los encuestados, el 69%, su percepción no ha cambiado, el 16% reconoce que ha mejorado. En este sentido, el 24% señala el factor “sensación de seguridad” como la característica mejor valorada de los vigilantes de seguridad.

Otros motivos que aportan valor al desempeño de las labores de estos profesionales son que las tres cuartas partes, el 75% de los españoles, considera como algo necesario la función del Vigilante de Seguridad, seguido de su contribución a aumentar la seguridad ciudadana en general, el 71%, y por considerarlo una ayuda para la sociedad, el 69%.

Además, según el estudio, el 66% considera que la profesión de vigilante de seguridad es dura y el 64% indica que está poco valorada. Del mismo modo, el 52% piensa que los vigilantes de seguridad complementan adecuadamente las labores de la policía y la guardia civil.

En cuanto a la protección jurídica, el 53% intuye que la ley no protege lo suficiente a los vigilantes de seguridad y el mismo porcentaje percibe que la ley ampara más a los presuntos delincuentes que a los vigilantes de seguridad en el desempeño de sus funciones.

Ante la actual amenaza terrorista internacional, el 72% coincide en dedicar un mayor número de vigilantes en las infraestructuras críticas como son el transporte o las centrales nucleares entre otras.

El sector de la Seguridad Privada, clave en la economía y sociedad de nuestro país

La Seguridad Privada es un sector que contribuye al PIB nacional y proporciona trabajo a más de 100.000 profesionales, entre los cuales el 90% dispone de contrato indefinido. En este sentido y tal y como arroja el estudio, nueve de cada diez encuestados desconoce la aportación del sector de la Seguridad Privada a la sociedad.

Con respecto al reconocimiento social del vigilante de seguridad, continúa siendo un tema pendiente, ya que el 73% de los encuestados cree que esta profesión no tiene el reconocimiento social adecuado.

Retos pendientes que inciden en la percepción de la Seguridad Privada

Durante la presentación del estudio, Ángel Córdoba, presidente de Aproser, ha recordado aquellos retos que sin duda inciden de forma directa en la percepción de la Seguridad Privada en España.

A este respecto, ha destacado las siguientes cinco prioridades; la necesidad de acometer la trasposición de la nueva Directiva Europea de Contratación Pública, el ajuste del Estatuto de los Trabajadores para un tratamiento más adecuado de las condiciones laborales de los trabajadores en sectores intensivos en mano de obra, la responsabilidad social y subsidiaria de la Administración como licitador y contratante de servicios de seguridad, la finalización y entrada en vigor del reglamento de desarrollo de la Ley de Seguridad Privada 5/2014, y el desarrollo de un modelo de formación profesional para que los futuros profesionales del sector puedan contar con las capacidades y habilidades necesarias, tal como se establece en la nueva Ley como vía complementaria de acceso a la profesión.

Metodología de trabajo del estudio

El estudio ‘Percepción de la Seguridad Privada en España’ ha sido realizado por Canal Sondeo, primer instituto 100% online en obtener el certificado Aenor que garantiza el cumplimiento de los estándares de calidad más exigentes. Para la construcción de este estudio con representatividad nacional (Cuotas N:100 por área Nielsen), se ha trabajado de forma online con 900 perfiles.


Para la elección de la muestra, se han tenido en cuenta los criterios de género, edad y región. El margen de error muestral del estudio es de +/-3,27% a un nivel de confianza del 95%. Igualmente, el presente estudio se ha realizado cumpliendo la normativa Aenor UNE – ISO 20252 de Investigación de Mercados.

martes, 19 de abril de 2016

Las lesiones debidas a accidentes laborales se vincularían con factores de riesgo psicosocial

SALUD LABORAL
Las lesiones debidas a accidentes laborales se vincularían con factores de riesgo psicosocial
  • Investigadores de la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona, estudian la relación existente entre los riesgos psicosociales y la incidencia de las lesiones por accidentes de trabajo.


  • El estudio se ha publicado en el último número del Journal of Occupational and Environmental Medicine.


Fuente: correofarmaceutico.com -   01/04/2016

La creciente precariedad e inseguridad laboral debida a los cambios organizativos de las empresas y al proceso de globalización están haciendo que la exposición a los riesgos psicosociales en el trabajo sea cada vez más frecuente e intensa.

Estos denominados "riesgos psicosociales" se definen como aquellas deficiencias en el diseño, la organización y la gestión del trabajo que pueden producir daños psicológicos, físicos o sociales. Se han vinculado con distintos problemas de salud: enfermedades cardiovasculares, estrés, depresión... Ahora, el Centro de Investigación en Salud Laboral (CiSAL) de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), de Barcelona, ha publicado un estudio que analiza la relación existente entre los factores de riesgo psicosocial y la incidencia de las lesiones por accidentes laborales. Los resultados aparecen en el último número del Journal of Occupational & Environmental Medicine.

Aunque el número de lesiones por accidentes laborales en los últimos años ha descendido de forma general en toda Europa, éstas aún suponen un reto importante para la Salud Pública.

En 2013, se informaron en España de un total de 468.030 lesiones por accidentes laborales acompañadas de baja. A pesar de que la crisis económica en nuestro país ha desencadenado grandes cambios en el mercado laboral (el paro pasó del 9 por ciento en 2007 al 26 por ciento en 2013) que podrían haber contribuido a un descenso de los accidentes laborales, su incidencia sigue siendo una de las más altas de la Unión Europea.

La importancia de factores alternativos (como son los riesgos psicosociales) en la incidencia de las lesiones por accidentes laborales ha podido verse acentuada por los cambios en la economía de los países desarrollados, sobre todo en lo referente al aumento del sector de los servicios y a la mejora de la seguridad en el trabajo.

En el estudio liderado por Fernando G. Benavides, director del CiSAL, los riesgos psicosociales de cada trabajador se evaluaron mediante la versión breve de la adaptación española del Cuestionario Psicosocial de Copenhague.

Tras completar la encuesta, se realizó un seguimiento de un año a cada uno de los trabajadores para determinar cuántos de ellos sufrían al menos una lesión por accidente laboral seguido de baja.

Los factores de riesgo estudiados fueron: apoyo social (trabajar aislado, no contar con el apoyo de compañeros o supervisores, mala definición de las funciones, falta de información...); doble presencia (dificultades para compaginar la ocupación doméstica con la laboral), reconocimiento o estima (bajo reconocimiento por parte de los supervisores, tratamiento injusto en el trabajo), requerimientos psicológicos (trabajar a un ritmo excesivo o irregular, necesidad de ocultar los sentimientos), inseguridad laboral (inestabilidad en las condiciones laborales: vacaciones, horas de trabajo, salario...), y posibilidades de desarrollo (poca autonomía en el trabajo, dificultades para poner en práctica conocimientos y habilidades propias...).

También se tuvieron en cuenta características propias de los trabajadores, tales como el sexo, la edad, el nivel educativo, la ocupación y el tipo de contrato, entre otros.

Diferencia según el género

Los resultados demuestran que las tasas más elevadas de lesiones por accidente laboral se dan en aquellos trabajadores expuestos a niveles poco favorables para la salud en cada uno de los factores de riesgo evaluados. Hay una diferencia de género entre los factores de riesgo psicosocial que aumentan la incidencia de lesiones por accidente laboral. En el caso de los hombres, es el bajo reconocimiento en el trabajo lo que propicia un aumento de esta incidencia.

Para las mujeres existen varios riesgos psicosociales vinculados a un aumento en la incidencia de las lesiones por accidente laboral: el apoyo social, las demandas psicológicas, las posibilidades de desarrollo en el trabajo y la doble presencia.


Así, según los autores del trabajo, queda evidenciado que un ambiente psicosocial poco favorable aumenta la incidencia de las lesiones por accidente laboral, y los programas de intervención psicosocial podrían aportar beneficios a la hora de reducir tanto la incidencia de estas lesiones como sus costes asociados.

lunes, 18 de abril de 2016

Los vigilantes de seguridad hablan y cuentan lo que nunca dicen: sus 5 problemas

UNO DE LOS EMPLEOS MENOS AGRADECIDOS
Los vigilantes de seguridad hablan y cuentan lo que nunca dicen: sus 5 problemas

Cada vez abundan más, pero la imagen que tenemos de ellos suelen ser bastante mala. Muy pocos se han atrevido a preguntarse por los problemas que sufren cada día

Fuente: elconfidencial.com - 18.04.2016 - HÉCTOR G. BARNÉS

Hasta el nombre con el que solemos conocerlos suena despectivo. “Segurata”, en lugar de guardia o vigilante de seguridad. Se trata, sin ninguna duda, de uno de los sectores profesionales que peor consideración tienen entre la sociedad, entre sus compañeros, entre sus contratantes y entre sus clientes. Para los policías, son unos esbirros de las empresas privadas que les han arrebatado parte de su poder; para la mayor parte de la gente, el brazo blando de la ley, falsas figuras de autoridad cuyo trabajo lo podría hacer cualquiera.

En definitiva, señala una nueva investigación publicada en el 'European Journal of Criminology', pocos sectores encajan mejor que el del agente de seguridad en la definición de “trabajo sucio”. Como explica “Doing 'dirty work': Stigma and esteem in the private security industry”, es uno de los trabajos más estigmatizados, en cuanto que la suciedad de su trabajo abarca tres dimensiones: es una suciedad física (a menudo deben interactuar con personas peligrosas en situaciones de peligro), sociales (porque “necesitan comportarse de una forma servil con sus empleados y clientes”) y moral (porque su sector los percibe como una vergüenza para la profesión).

Es innegable que es cada vez más común que en los Estados democráticos modernos, las agencias de seguridad privadas cumplan parte del rol que en el pasado era detentado por la policía. Sin embargo, y como recuerda la investigación, “la industria de la seguridad privada opera en un contexto en el que la gente aún espera que la seguridad sea proporcionada por el Estado”. En esa situación, los vigilantes privados son los encargados de llevar a cabo el trabajo sucio que el sector público no quiere o piensa que no le incumbe realizar.

Los investigadores descubrieron que las conclusiones de dos trabajos diferentes realizados en Suecia y en Inglaterra tenían muchos puntos en común. Fuesen los agentes de seguridad británicos que trabajaban en un centro comercial o en unos estudios de televisión o los suecos que guardaban el cuartel de policía y se preocupaban de que no se 'okupasen' edificios vacíos, sus preocupaciones eran universales. Y, en muchos casos, pasaban por el desprecio que supone provenir de ocupaciones “mal pagadas, de clase trabajadora”.

¿De qué sirve mi trabajo?

Uno de los participantes recuerda que su compañera Agnes no podía dejar de pensar en “la gran diferencia entre trabajar como policía o en seguridad”, especialmente en lo que concierne a la actitud de la gente.

“Me he vendido, simplemente hago el trabajo por el que el cliente ha pagado” era la frase que repetía una y otra vez. Muy a menudo, asegura el estudio, los vigilantes de seguridad tienen la sensación de que su rol no es proteger a la gente, sino las propiedades de sus clientes. Algo que se acentúa cuando la empresa les exige “mirar hacia otro lado” cuando, por ejemplo, ven a un camello enfrente del centro comercial que protegen, ya que deben limitarse a aquello por lo que le han contratado.

Por otra parte, muchos tienen la sensación de que ni ellos ni su empresa son capaces de proporcionar el servicio por el que les pagan: “Adapt Security engaña a los clientes cuando dice que 'responde a las alertas de robo'. No se trata de arrestarlos. Solo vas a asegurarte de que el daño no sea aún más grave”. En respuesta, muchos de ellos hacen más de lo que se les exige para cumplir tanto las expectativas del cliente como las suyas propias: “Una percepción adicional es que la industria de la seguridad es moralmente dudosa porque vende una ilusión de seguridad”.

Me miran de arriba abajo

Es algo que hemos visto en incontables situaciones. Una persona, no necesariamente anciana, se acerca a un agente de seguridad y le pregunta dónde están las latas de tomate, los rollos de papel higiénico o los congelados. Ocurre continuamente, y es algo que hace que se les lleven los demonios. No sólo eso, sino que también les confunden con trabajadores del parking o encargados de información.
“Una señora se ha acercado a Hussain preguntándole por ropa de mujer, moda europea en concreto, y le ha preguntado dónde está la tienda”, explica uno de los testimonios. “Otra le hace una pregunta: '¿eres de seguridad o de información?' Hussain, como la mayoría de sus colegas, sonríe y le responde de la manera estipulada: '¿cómo puedo ayudarle, señora?'”

Eso, en el mejor de los casos. En el peor, no dejan de recibir muestras de desprecio, ya que “el trabajo de seguridad es considerado por algunos como de baja cualificación y trivial, un empleo que no requiere ninguna formación y que por lo tanto es adecuado para los inútiles”. Cuando la seguridad privada externalizada debe rivalizar con la interna, como ocurría en el centro comercial Fantastical Shopping, estos últimos desprecian a los primeros como “leprosos”, el término que utilizaban para referirse a ellos.

A veces, simplemente, se les agrede. “Los agentes de seguridad del estudio sueco reportaron incidentes donde no solo habían sido amenazados, sino que les habían arrojado objetos, habían reventado los neumáticos de sus coches y habían roto las ventanillas”. Hay una historia particularmente sangrante, en la que los vigilantes desarmados de una fábrica cerrada fueron atacados por varios drogadictos; uno de ellos fue alcanzado en el pecho por un dardo. La policía, por su parte, solo entraba en grupos de tres y armados, una diferencia de criterio que le llevó a quejarse a sus superiores.

Ilegalidad e inmoralidad: el pan nuestro

Ser agente de seguridad implica, entre otras cosas, alternar con gente peligrosa o de entornos desfavorecidos: prostitutas callejeras y sus clientes, yonkis, borrachos… En concreto, señala el estudio, controlar la prostitución “invoca sentimientos de peligro, disgusto y fascinación”. Uno de los trabajadores, por ejemplo, explica cómo las prostitutas utilizaban el garaje donde trabajaba para acostarse con sus clientes. Su compañera Agnes le explicó “una vez que había pillado a una prostituta y a su cliente en mitad del acto, y más tarde cuando abandonaba el garaje, el hombre se cruzó en su camino forzándola a dar un volantazo y estrellándose. Estaba convencida de que este comportamiento tenía como objetivo asustarla y que no informase a la policía”.

Otro párrafo define bien la naturaleza del peligro al que algunos han de enfrentarse: “En la reunión Tony pasa por el conjunto más reciente de imágenes dando información sobre cada persona. La mayoría son de violadores. Tony empieza con los de 'riesgo bajo' y termina con los de 'riesgo alto'. Señalando a una imagen, explica: 'Esta es de aquí. Vive en el barrio y toma drogas. Se sabe que es agresiva con la policía y la seguridad: los escupe'. Cogiendo otra, dice: 'Esta tiene problemas mentales. Se mete las manos en las bragas, hurga ahí y te pone las manos en la cara. Nadie quiere tocarla”.

En muchas ocasiones, no obstante, los agentes de seguridad intentan ganarse la confianza de estos personajes. A veces, deshaciéndose de los elementos que harían desconfiar (“los guantes negros, la porra, las esposas”); otras, ofreciéndoles su protección.

Hay que servir a alguien

¿Para quién trabaja un agente de seguridad? En realidad, para muchas personas que para más inri, tienen diferentes intereses y exigencias: sus superiores, sus clientes y otras fuerzas de seguridad. Aunque lo que coincide en todos los casos es que deben centrarse en servir al cliente, especialmente a un nivel emocional: “Deben sonreír o ser educados y suaves durante las interacciones”. Como explica un agente de seguridad de la productora Entertainment Studios, “debes sonreír las 24 horas de los siete días de la semana y no siempre te apetece, especialmente cuando te quedan 12 horas por delante”.

Otro explica que, cuando sus superiores muestran ejemplos de excelencia en el mundo de la seguridad, esta se define de la siguiente manera: “Los agentes deben ayudar en todo momento, dando direcciones correctas e información exacta a los clientes que pregunten, y terminar cada encuentro de la manera prevista, sobre todo a través de las siguientes dos frases: '¿Hay algo más que pueda hacer por usted, señor o señora?' y 'Tenga un buen día'”. Cuando lo escucha, uno de los 'seguratas', Milo, responde “sí, cuando alguien te escupe, tienes que ofrecerle te y pasteles”.

Este es uno de los aspectos más deprimentes del trabajo, especialmente para aquellos que se esperaban algo más de acción. “A la mayor parte de los recién llegados se les asigna un trabajo de bajo estatus que no requiera mucho del agente, como sentarse en una silla”. En muchos casos, lo importante es que estén ahí para dar apariencia de “seguridad y orden”, sin dar demasiado la nota, puesto que ello “puede ser malo para los negocios”.

No uses tu criterio. Limítate a seguir las reglas

Algo a lo que hay que añadir los previsibles abusos laborales, como la compañía que multa a sus trabajadores si no se presentan al menos 10 minutos antes de que empiece su turno. Además de, como es previsible, que toda iniciativa personal sea amputada, lo que resulta en sentimientos de frustración y degradación: como explica Kigali, que dejó pasar al edificio a un tipo que no tenía pase y que le amenazó porque iba a llegar tarde a una reunión (y que en realidad era un inspector): “Me preguntaron '¿por qué le dejaste entrar?' Le respondí que 'porque llegaba tarde y utilicé mi criterio'. Me dijeron: 'No uses tu criterio. Limítate a seguir las reglas'”.
Los desprecios son habituales, como le ocurre a uno de los agentes de seguridad de la comisaría, que fue respondido con mala gana por dos abogados a los que les pidió la identificación. “Siempre son así”, explica en el estudio. “Ya sabes, son abogados, piensan '¿tú, jovencito, me vas a dar lecciones?'”

Somos buena gente

Un ambiente tan opresivo provoca, lógicamente, que los agentes de seguridad diseñen inconscientemente diversas estrategias para hacer el ingrato trabajo más llevadero. Muchos de ellos intentan explicarse por qué terminaron ahí, generalmente después de ser despedidos de otros trabajos mal pagados y de bajo nivel. Así que es habitual que hablen de sus sueños de futuro, tanto dentro como fuera de la industria; por lo general, no se sienten “definidos por su trabajo como agentes de seguridad”.

En otros casos, les gusta compararse con sus compañeros para recordar que no cualquiera sirve para el puesto. Milo, por ejemplo, dice “no sé por qué la gente piensa que los agentes de seguridad son tontos. Había un artículo en 'News of the World' que decía que somos estúpidos. ¿Por qué? Tenemos contables y estudiantes entre nosotros”. Otro de ellos, por ejemplo, recuerda que “hay muchos que han trabajado durante quince años y aún no valen”.


Muchos agentes de seguridad se identifican con figuras paternas. Uno de ellos, por ejemplo, explica que “somos como papá: cuidamos del edificio y de la gente en él. Nos aseguramos de que todo está bien”. Otro asegura que sabe cuándo los mendigos del edificio que protege están mal: “Nunca miro por encima del hombro a esa gente, los respeto a todos mientras ellos me respeten. Llevas uniforme y te sientes como su padre. Se comportan como críos”. Y, en algunos casos, les gusta comparar su trabajo con el de los policías, con el que comparten muchas de sus contrapartidas, pero muy pocas de las ventajas.  

Nota del Blog:
El artículo original se basa en dos estudios etnográficos, uno realizado en Suecia y otro en Reino Unido, en las Universidades de Gotemburgo ( Suecia ) y Oxford y Manchester ( Reino Unido ).

martes, 30 de abril de 2013

Informe: Adjudicaciones Seguridad AENA


A finales de semana se ha conocido la adjudicación de los servicios de seguridad en la mayoría de los Aeropuertos de la red de AENA.

Del estudio de las adjudicaciones podemos extraer dos conclusiones fundamentales:

1ª En todas las adjudicaciones realizadas hasta la fecha el denominador común es que Aena ha optado por la solución más práctica , adjudicar el servicio a la empresa más barata, validando ofertas que en muchos casos están un 4 % por debajo del importe base de licitación y llegando incluso a más del 10 % de rebaja.

2ª Esta circunstancia, la reducción sobre el precio base de licitación, no ha impedido en absoluto que el 100 % de las empresas adjudicatarias pertenezcan a APROSER.

Llama la atención que Prosegur no haya participado en licitación alguna.

Igualmente hay que señalar que la seguridad de los aeropuertos aún en periodo de licitación, y a excepción de los de Valencia, Tenerife Sur, Granada, Vigo y Zaragoza ,  no superan en facturación, cada uno de ellos,  los 200.000 € año, es decir, los importantes salvo Madrid y Barcelona, están adjudicados o a punto de adjudicarse.  

Una vez que sabemos el sistema de adjudicación que está utilizando Aena, solo queda esperar a que aparezcan publicadas las ofertas para saber cual va a ser la empresa que obtenga la seguridad de cada uno de los  aeropuertos.

Completamos la información con 3 cuadros en los que se reflejan: la situación de cada uno de los procesos de licitación, el importe de la adjudicación por aeropuertos y el importe total por cada empresa, así como un documento con información de cada una de las adjudicaciones y ofertas.

Cuadro 1

Cuadro 2

Cuadro 3


miércoles, 3 de abril de 2013

Análisis:Reforma de las jubilaciones anticipadas y del subsidio de desempleo



Gaceta Sindical de Abril en el que se analiza la última reforma de la jubilación anticipada y parcial, así como del subsidio de desempleo para mayores de 55 años, aprobada por el Gobierno del PP a través de un Real Decreto Ley para imponer nuevos recortes de derechos sociales.

martes, 13 de marzo de 2012

Seguridad Privada en España - Estudio

La Fundación ESYS ha realizado un estudio que tiene como objeto analizar la percepción actual de la sociedad sobre la conocida como Seguridad Privada en España ante riesgos de origen deliberado.
El estudio titulado "Seguridad Privada en España. Estado de la Cuestión 2012"  pretende analizar la realidad de la Seguridad Privada en la actualidad desde varias perspectivas: su impacto económico, laboral, legal, su relación con la Seguridad Pública, su situación en relación con el entorno internacional comparable y, sobre todo, la visión de la sociedad al respecto.