lunes, 9 de enero de 2012

Atracos con Historia


Atracos con historia
Una operación de la mafia
Una banda de italianos asaltó un furgón blindado en marzo de 1990 en Puerto de la Cruz
laopinion.es – 9 Enero 2012
ANTONIO HERRERO
SANTA CRUZ DE TENERIFE
 
El asalto a un empleado del supermercado La Hucha, en Los Rodeos, por parte de tres falsos vigilantes de seguridad, es uno de los grandes atracos que se han vivido en Tenerife, pero no el único. Otro de los episodios más dramáticos de la historia reciente fue el asalto de una banda de italianos perteneciente a la mafia a un furgón blindado en el hotel Bonanza de Puerto de la Cruz el 13 de marzo de 1990. En el tiroteo que se desató murió uno de los vigilantes del vehículo objetivo del robo. Los ladrones se llevaron 35 millones de pesetas, además de divisas de la recaudación de cambio de los hoteles de la ciudad turística.
Francisco Luaces Fariña tenía solo 23 años. El joven vigilante que trabajaba para la empresa Brink´s Emece atendía el día del atraco en el que perdió la vida el servicio rutinario de recogida de dinero de varios hoteles de Puerto de la Cruz.
Los seis criminales integrantes de la banda mafiosa que perpetró el atraco en la ciudad turística fueron juzgados en Italia, su país de origen, por el asesinato de Luaces y por el robo.
El juicio se produjo el 24 de noviembre de 1992 y en el sumario del Tribunal de lo Criminal de Roma –al que ha tenido acceso la opinión de tenerife– se narran los hechos y queda demostrado que el asalto de Puerto de la Cruz fue una operación mafiosa cuidadosamente preparada.
La exposición comienza: "Los hechos sucedieron cuando el furgón se encontraba en la zona delimitada para tal fin, dispuesta a un lado por el vestíbulo del hotel y al otro por una acera que separa el tráfico". "Uno de los vigilantes se apeó, quedando a bordo el conductor. Cuando el citado guarda regresaba al furgón, al disponerse a subir al vehículo, fue encarado por uno de los atracadores que, con fría determinación, le disparó varios tiros de pistola; mientras, otro maleante se había acercado a la puerta derecha del blindado, donde se hallaba el conductor, y disparó también contra este, que, sorprendido y ya herido, abandonó el vehículo buscando refugio en el hotel. Sin embargo, fue alcanzado por otro proyectil de pistola antes de caer al suelo", detalla.
Del hilo de la narración se desprende que los dos atracadores, después de apoderarse de parte de los valores transportados, se dieron a la fuga a bordo de una moto Honda. Añade que la Policía Nacional llegó rápidamente y encontró a la altura de la acera que separa al tráfico a uno de los dos agentes que perdía mucha sangre por la boca, y al otro tendido boca abajo sobre la alfombra del vestíbulo del hotel Bonanza.
Trasladados urgentemente al hospital, el primero, Francisco Luaces Fariña, fallecía unas horas después a consecuencia de las graves lesiones sufridas, mientras el segundo, Mauro Fernández Pérez, ingresó en estado grave.
Los testigos relataron que los atacadores eran dos individuos con aspecto más bien juvenil, de complexión normal, con cabello largo y rubio (probablemente pelucas) sujetas con sendas cintas que les atravesaban la frente y que llegaron al lugar a bordo de una moto que dejaron aparcada con el motor en marcha al lado de la calle del hotel Interpalace y, después de dar el golpe en pocos minutos, huyeron con la saca, un fusil y una pistola.
En la inspección ocular la Policía halló una pistola Astra, modelo Falcon, calibre 7,65, dos proyectiles de 7,65 sobre la alfombrilla a la altura del asiento del conductor, y otro del mismo calibre detrás del sillón derecho, además de los casquillos por el suelo y una cartuchera con quince proyectiles y un chaleco antibalas.
En la calle Aceviños, había un turismo, del modelo Ibiza de Seat, que quedó dañado por el impacto de dos balas calibre 38 en la puerta anterior derecha.
En la acera opuesta, cerca del hotel Interpalace, estaba el furgón blindado que presentaba puntos de impacto de proyectiles calibre 7,65 en la puerta anterior derecha y en la puerta izquierda.
Los atracadores se llevaron las armas de dotación de los dos agentes, un revólver Astra, calibre 38 con número de serie 408671 y otro revólver Lama, calibre 38, serie 808658, además del fusil.
El botín ascendió a 35.571.700 pesetas (213.790,22 euros), además de valores y moneda extranjera en diversa cuantía.
La autopsia practicada al cadáver Francisco Luaces Fariña, reveló que tenía dos heridas de arma de fuego, una en la zona epigástrica, que le seccionó la aorta, y la otra en el codo posterior lateral derecho, con salida por el hipocondrio dorsal del brazo derecho, impacto efectuado casi en contacto con la piel, ambos producidos por proyectiles de 38 milímetros, muy probablemente disparados por la misma arma.
El peritaje médico-forense realizado a Mauro Fernández Pérez permitió establecer que había sido alcanzado por dos proyectiles calibre 7,65 de los cuales uno había atravesado el hombro derecho y el otro penetró por el costado izquierdo con orificio de salida a nivel paravertebral derecho. Pérez logró salvar su vida ya que la pistola se le encasquilló al atracador. La Policía pudo comprobar que la pistola marca Astra, modelo Falcon, con número de serie 1028312, calibre 7,65 hallada en el interior del turismo, había sido vendida por la fábrica de Guernica, en España, a una armería de Roma, y de ésta, a un ciudadano italiano, Ernesto Ghirelli, que el 26 de junio de 1986 había denunciado el robo del arma a los carabineros del distrito Roma-Ciampino.
Mientras, en la Isla, la Policía continuaba con las pesquisas. El día 15 de marzo de 1990, dos obreros que realizaban un trabajo en Las Águilas, encontraban, en la cercana urbanización Risco Oro, escondida en una acequia y cubierta por arbustos, una moto Honda.
La Policía pudo comprobar que se trataba de una moto Honda 600 modelo XL, con matrícula TF-6845-K, que había sido robada a un funcionario de prisiones, el cual estuvo buscándola por toda la Isla durante diez días. Tras una primera inspección ocular, el vehículo presentaba el contacto forzado por un puente eléctrico y el número del bastidor parcialmente borrado mediante golpes y el color de la chapa, originariamente a bandas azules y rojas, con color blanco, con el fin evidente de dificultar aún más su identificación.
Fueron los dos obreros que localizaron la motocicleta quienes pudieron aportar la primera pista. Andrés Díaz Díaz y Julio Pérez Díaz, declaraban que el mismo día del atraco, cuando estaban haciendo un alto en el trabajo, vieron llegar una furgoneta Fiat Ducato, de color blanco, que después de una extraña maniobra, fue estacionada a pocos metros del lugar en el que luego se halló la moto.
Los testigos describen al hombre que se bajó del vehículo como "un señor alto, más bien robusto, de cabello castaño y bastante elegante, que, tras abrir la puerta lateral, había sacado del interior una maleta con ruedas. Este se había dirigido hacia la urbanización San Fernando por un pasaje prohibido a los vehículos, arrastrando con él la mencionada maleta que, luego, había cargado para evitar que el ruido de arrastre, que ya había alertado a los perros, siguiese haciéndolos ladrar".
Las investigaciones dan un salto cualitativo cuando el 16 de marzo de 1990, un pescador desde el mar, observó un automóvil semihundido emergiendo entre las rocas en la playa del Cordón, en Punta Teno (Buenavista). Avisada la Guardia Civil, constató que se trataba de una furgoneta Fiat Ducato, de color blanca y sin matrícula. Los buzos no pudieron recuperar el vehículo, pero cortaron una parte del chasis para identificar el número.
Si bien los atracadores habían intentado borrar algunas cifras con un punzón, los agentes pudieron deducir que se trataba del ZFA 280000-00 634158. Interpol averiguaba que correspondía a una matrícula de Roma 03343, registrada a nombre de la sociedad SEMA., con sede en la capital italiana, vía Ferrari y que no figuraba como sustraída. La misma había sido embarcada en Alicante, el 26 de enero de 1990 y retirada el 2 de febrero de 1990, en el puerto de Santa Cruz, por Antonio Lande, titular del pasaporte 03700157.
La Policía pudo averiguar que esta persona estuvo en la Isla entre el 30 de enero y el 6 de febrero de aquel año, en compañía de Marco Fagiolo, que estuvo en el hotel Panoramica Garden, de Puerto de la Cruz, ocupando la habitación 119.
Interpol remitió a la Policía española los datos que poseía sobre Fagiolo. Este contaba con antecedentes penales por delitos contra la propiedad, por tenencia ilícita de armas y por pertenencia a una banda criminal.
A la misma organización pertenecía Ugo Nevi, que junto a Fagiolo y Corrado Carnevali, regentaba en Puerto de la Cruz un restaurante llamado Il Rugantino. Dos testigos, delante de la Policía y el magistrado, reconocieron fotográficamente a Fagiolo Marco como uno de los atracadores. Precisamente, la persona con chandal rojo al que ambas vieron apuntar con el arma al guardia de seguridad que quedó herido, Mauro Fernández Pérez. Las autoridades españolas sabían que Ugo Nevi mantenía una relación sentimental con una mujer residente en Barcelona, Rosa María Artigas, e intervenieron su teléfono. Fue así como la Policía logró averiguar que el día 2 de junio de 1990, se iba a encontrar con su pareja. Nevi fue reconocido como el atracador del chandal azul o verde.
Otro atracador, Walter Brizi, había recibido el encargo de Marco Fagiolo y Cesare Rosati de trasladarse a Puerto de la Cruz con el fin de recuperar el botín del atraco que, antes de dejar la Isla, Fagiolo había enterrado en un lugar del que él sólo conocía las coordenadas. Brizi partió con destino a España junto con su pareja Laura Corso. Al no encontrar el lugar indicado, contactó con Cesare Rosati, cuñado de Ugo Nevi, para que a su vez le pusiera en contacto con Fagiolo para obtener una descripción más detallada.
A finales de junio, Brizi anunció a Rosati y Di Stefano la llegada a Roma de Corso, cuya misión era recoger la suma de diez millones de liras para gastos judiciales de Nevi en España y enseñar a Fagiolo un vídeo, que reproducía el lugar indicado en el que el botín había sido enterrado. Estas pistas permitieron a Brizi encontrar un envoltorio, con tres paquetes en su interior con una ínfima parte de lo robado.
La Guardia di Finanza y la Policía italiana estaban sobre aviso, por parte de las autoridades españolas, de la llegada el 28 de julio de 1990 al aeropuerto de Milano Linate, en el vuelo Iberia 978 procedente de Tenerife, de Walter Brizi y Laura Corso. Tras registrar su equipaje el primero llevaba encima 2.734 dólares americanos; 1.100.000 pesetas; 10.850 francos franceses y 3.240 libras esterlinas. Por su parte, Laura Corso llegaba al día siguiente al mismo aeródromo portando una suma de 523.500 pesetas; 35.500 coronas danesas; 81.000 coronas suecas; 1.300 florines holandeses; 38.150 marcos alemanes, 14.400 coronas noruegas; 60.140 coronas finlandesas; 6.300 francos belgas y 30.740 chelines austriacos.
El mismo día del atraco, Fagiolo había retribuido, por medio de otro italiano, Franco Burato, a los empleados del restaurante, a quienes adeudaba varias mensualidades atrasadas y los sueldos por una suma que ascendía a 300.000 pesetas.